¡Hola a todos! Reconozco que soy un apasionado de los snacks en ruta. Pero después de años comprando barritas comerciales que parecen cartón o que tienen más azúcar que energía real, decidí tomar las riendas de mi cocina.
Buscaba algo que fuera natural, barato y que no se deshiciera en la mochila. Después de un par de intentos fallidos, ¡he dado con la tecla! Aquí os comparto la receta que ahora me acompaña en cada salida.
¿Por qué hacerlas tú mismo?
En el blog siempre hablamos de ir "sin prisa", y eso incluye saber qué le damos a nuestro cuerpo. Estas barritas son geniales porque:
Controlas los ingredientes (adiós a los conservantes raros).
Son mucho más económicas.
El sabor es infinitamente mejor.
Mi receta: Barritas "Energía del Camino"
Ingredientes (para unas 8-10 barritas):
Avena en copos (2 tazas): La energía de liberación lenta que necesitamos.
Dátiles carnosos (1 taza): El "pegamento" natural y dulce.
Frutos secos picados (½ taza): Yo uso mezcla de nueces y almendras para el toque crujiente.
Semillas de chía o lino (2 cucharadas): Un extra de Omega-3.
Pepitas de chocolate negro o arándanos secos: El premio para el paladar.
Una pizca de sal: Clave para recuperar minerales y realzar sabores.
Paso a paso (En solo 15 minutos):
Prepara los dátiles: Quítales el hueso y tritúralos hasta formar una pasta pegajosa. Si están muy secos, déjalos en agua caliente 5 minutos antes.
La mezcla: En un bol grande, mezcla la avena, los frutos secos, las semillas y el chocolate. Añade la pasta de dátiles.
Manos a la obra: Aquí toca ensuciarse un poco. Amasa bien hasta que todo esté integrado. Si ves que está muy seco, añade una cucharada de agua o miel.
El prensado: Forra un molde cuadrado con papel de horno. Vierte la mezcla y presiónala con todas tus fuerzas (yo uso el fondo de un vaso). Cuanto más compactas estén, menos se romperán en la mochila.
Frío y corte: Déjalas en la nevera un par de horas. Luego, córtalas en forma de barrita y envuélvelas individualmente.
Mi veredicto tras la última ruta
Las llevé el domingo pasado a una ruta de 12 km y el resultado fue espectacular. Me mantuvieron con energía constante, no me dieron sed extra (como las comerciales) y, sinceramente, sentí un orgullo especial al comer algo hecho por mí.
¿Te animas a prepararlas para tu próxima salida? Si las haces, ¡cuéntame en los comentarios qué tal te han salido o si les has añadido algún ingrediente especial!
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